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Primero decidimos si merece la pena
No toda función necesita IA. Antes de escribir una línea de código analizamos dónde aporta valor real en tu producto y dónde solo añade coste y riesgo. Si la respuesta es «aquí no», te lo decimos.
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Tu IA responde con tu información, no con lo que se imagina
Los modelos de IA son estadísticos: pueden dar respuestas distintas a la misma pregunta, o inventarse datos. Conectamos el modelo a tus documentos, catálogos y bases de datos para que responda con información real y verificable. La calidad de un sistema así depende casi por completo de lo bien construida que esté esa capa de búsqueda — es donde ponemos el esfuerzo.
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Si no se mide, no se mejora
Montamos un sistema de evaluación propio: criterios claros, puntuaciones y pruebas automáticas para cada parte del flujo. Funciona como los tests de tu software — sabes si cada cambio mejora o empeora las respuestas, en vez de ir a ciegas.
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Seguridad desde la entrada hasta la salida
Hay casos conocidos de chatbots corporativos a los que un usuario les pidió que escribieran código y lo hicieron. Otros filtran instrucciones internas o datos que no deberían salir. Ponemos filtros antes de enviar el mensaje al modelo y después de recibirlo: nada de datos sensibles hacia fuera, nada de respuestas fuera de lugar hacia el usuario.
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De responder a actuar
Cuando el sistema ya responde bien, el siguiente paso es que ejecute: abrir un ticket, actualizar un registro, lanzar un proceso. Lo añadimos cuando el sistema está maduro y siempre con control sobre lo que puede y no puede hacer.
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Si tus datos no pueden salir, la montamos en tu casa
Hay información que sencillamente no puede viajar a una API externa: historiales de pacientes, expedientes de clientes, contratos, nóminas. Cuando la mandas fuera, dejas de controlar dónde acaba, cuánto tiempo se guarda y bajo qué jurisdicción. Con una instalación privada esa conversación se acaba: el dato entra y sale de tu infraestructura, y hay un registro de todo. Para tu DPO, tu auditor o tu cliente final, es la diferencia entre justificar y no poder justificar.
Y no instalamos solo el modelo — eso lo hace cualquiera. Montamos la plataforma completa: gestión de GPU, escalado, control de acceso por usuario y departamento, registro de consultas, monitorización, copias de seguridad y actualizaciones. Sobre Docker o Kubernetes, en tu hardware o en tu nube privada europea.
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El modelo por criterio, el coste bajo control
Analizamos qué necesitas realmente. En muchos casos un modelo abierto bien afinado hace el trabajo con un coste operativo muy inferior; en otros compensa un esquema mixto: lo sensible se procesa dentro, lo genérico puede salir fuera. Te damos los números para que decidas con datos.
Con API externa, usamos modelos baratos para lo sencillo y caros solo cuando hace falta, y guardamos en caché lo que se repite: la factura baja de forma muy notable sin tocar la calidad. Con infraestructura propia, la inversión es inicial y el coste mensual estable — a partir de cierto volumen sale a cuenta, y te decimos con franqueza dónde está ese umbral en tu caso. Si no lo alcanzas, no te vendemos servidores.
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Sin quedar atado a nadie, tampoco a nosotros
Usamos software abierto y estándares. La plataforma queda documentada y operable por tu equipo. Si mañana quieres cambiar de proveedor o llevarlo internamente, puedes.
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Operación continua
Los modelos se actualizan, el hardware falla y la carga cambia. Nos hacemos cargo del mantenimiento: parches, rendimiento, disponibilidad e incidencias, con el nivel de servicio que acordemos.
Qué te llevas
Un sistema de IA en producción — integrado en tu producto o instalado en tu propia infraestructura — con evaluación continua, coste controlado, seguridad revisada, trazabilidad completa y métricas que puedes enseñar a dirección.
Hablemos de tu proyecto
Cuéntanos el caso de uso y te decimos si merece la pena — y dónde debe vivir.