01
Empezamos por tu modelo de amenaza
No todo el mundo necesita lo mismo. Una persona con patrimonio visible, un directivo, alguien con exposición pública o una empresa que maneja datos de clientes tienen riesgos distintos a los de un particular. Antes de tocar nada definimos de qué —y de quién— te quieres proteger, qué información tienes que sea realmente valiosa y qué pasaría si se filtrara. De ahí sale el plan; sin eso, cualquier medida es humo.
02
Auditoría de exposición: qué se sabe de ti ahora mismo
Analizamos qué información tuya circula ya en filtraciones y fuentes abiertas: correos, teléfonos, direcciones, contraseñas antiguas, datos que subieron terceros sin que lo supieras. Es la parte que más impresiona a los clientes, porque suele haber mucho más de lo que esperaban. A partir de ahí se trabaja: retirar lo que se pueda, y neutralizar lo que no.
03
El problema de fondo: todo está unido
Un solo correo con tu nombre y apellidos en cien servicios. Un solo teléfono para el banco, para Amazon y para la app de turno. Un solo navegador para el trabajo, la banca y todo lo demás. Cuando uno de esos servicios sufre una brecha —y todos acaban sufriéndola—, quien recoge esos datos puede tirar del hilo y reconstruirte entero.
Nuestro trabajo es cortar esos hilos: alias de correo, números segmentados por uso, contraseñas únicas y que no te identifiquen, navegadores y perfiles separados por actividad, cifrado de dispositivos. Compartimentar. Que una filtración sea una filtración y no un mapa de tu vida.
04
Protección frente a fraude e ingeniería social
Cuanta más información pública hay sobre alguien, más fácil es engañarle. Las estafas actuales ya no son correos con faltas de ortografía: son llamadas que aparentan venir del número real de tu banco, hechas por alguien que sabe tu nombre, tu operación reciente y el nombre de tu gestor. Con IA se clonan voces con muy poco material. Trabajamos las dos vías: reducir la información disponible y entrenar a la persona (y a su familia o su equipo) para reconocer el patrón.
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Comunicaciones: el contenido no es lo único que importa
Un mensaje puede ir cifrado y aun así revelar mucho: quién habla con quién, a qué hora, desde dónde, con qué frecuencia. Eso son los metadatos, y en la mayoría de aplicaciones no van protegidos. Configuramos canales adecuados a cada tipo de conversación —lo banal donde estés cómodo, lo sensible donde de verdad esté protegido— y te explicamos qué protege cada uno y qué no.
06
Dispositivos y sistemas
Revisión de permisos de aplicaciones (esa linterna no necesita tu micrófono), aislamiento de perfiles, cifrado, VPN elegida con criterio —código abierto, auditada, sin registros, servidores propios— y, para quien lo necesite, sistemas operativos móviles endurecidos. Todo con software abierto y auditable: si no puedes ver el código, estás confiando a ciegas.
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Privacidad y uso de IA
Cada vez más gente vuelca en un asistente de IA su trabajo, sus finanzas y su vida entera. Es la mayor fuga de datos personales de los últimos años y casi nadie la percibe como tal. Definimos qué se le puede dar a una IA externa y qué no, con separación entre identidad personal y profesional. Y cuando el volumen o la sensibilidad lo justifican, la alternativa es no mandar nada fuera: ahí enlazamos con nuestra Ingeniería de IA, con modelos funcionando en tu propia infraestructura.
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Para empresas
Lo mismo aplicado a una organización: segmentación de identidades y accesos, política de datos, formación al equipo y reducción de la superficie expuesta. La mayor parte de los incidentes no empiezan con un fallo técnico, sino con una persona a la que alguien conocía demasiado bien.
Qué te llevas
Un informe de tu exposición actual, un plan ajustado a tu situación real, la configuración implantada y funcionando, y el criterio para mantenerla — porque esto no es una instalación, es una forma de operar.
Hablemos de tu situación
Cuéntanos tu caso — qué te preocupa y qué está en juego — y te decimos por dónde empezar.